Existimos en contexto
Las terapias contextuales son un tipo de terapias basadas en la evidencia científica que entienden los problemas psicológicos como resultados de la interacción entre la historia vital de la persona y sus circunstancias (atendiendo a circunstancias de todo tipo: bagaje genético, situación socio-económica, historia familiar, situación cultural, etc.). Conciben al individuo como agente de su propio cambio, y le ayudan a acercarse a una vida de valor para sí mismo combinando dos grandes principios terapéuticos en los que entrenan a la persona a lo largo de la intervención: la aceptación y la activación.
En concreto, la Terapia de Aceptación y Compromiso (la terapia contextual que más evidencia acumula, también conocida por sus siglas en inglés «ACT») entiende el dolor como un aspecto inherente a la existencia humana, y no busca luchar contra él. Tras numerosas investigaciones, la ACT ha encontrado que las problemáticas psicológicas que limitan la vida de los individuos suelen darse cuando éstos desarrollan respuestas inflexibles frente al dolor (de evitación, de control…) y centran sus acciones en dejar de sentir dicho dolor, en lugar de dirigirlas hacia aquello que les importa en la vida. Frente a esto, ACT busca flexibilizar la manera en la que las personas responden al malestar y ayudarles a construir su propio camino hacia una vida de valor, que les merezca la pena ser vivida: construir una «brújula» que les ayude a encontrar su norte siempre. En este enlace, podrás encontrar gran parte de la evidencia acumulada sobre ACT.
¿Por qué ACT?
Como mencioné en la entrada anterior, ACT acumula gran cantidad de evidencia científica que demuestra su eficacia, lo cual es esencial para discriminar lo que funciona en terapia de lo que no y proporcionar así el mejor tratamiento a los consultantes. Además de esto, ACT se diferencia de otras aproximaciones terapéuticas en muchos aspectos. Son de mi gusto personal los siguientes:
- Su sensibilidad. ACT es una aproximación terapéutica que cuida a partes iguales su validez científica y su trato humano. El terapeuta ACT aborda asuntos como el sentido de la vida, los valores personales, los propósitos individuales, la emoción, la compasión, el miedo y otros aspectos del espectro de la vivencia humana, y lo hace sin salirse del campo de la evidencia científica y del análisis de la conducta.
- Proviene de la investigación en psicología básica. ACT nace de los hallazgos en el laboratorio sobre el lenguaje y la cognición en general. Esto implica que el modelo no se elaboró para ninguna psicopatología en específico, sino para entender distintas experiencias humanas en su totalidad, lo que lo hace más flexible a la hora de aplicarse a distintas problemáticas. Es un modelo que entiende y trabaja el sufrimiento humano, independientemente de qué etiqueta diagnóstica reciba éste.
- Una terapia para ti. ACT es una terapia muy respetuosa con las preferencias de los consultantes y sus decisiones vitales. Entiende que «bien» o «mal» son términos poco útiles, y se centra más en los aspectos que acercan o alejan a las personas de la vida que quieren vivir, que consideran valiosa. El propósito del terapeuta ACT es ayudarte a vivir una vida basada en tus valores personales, no darte un manual de normas de lo que está bien o mal.
Otras terapias contextuales
Aunque ACT es la terapia contextual que más evidencia acumula (y la que más utilizo en consulta), a continuación enumero el resto de terapias contextuales y el uso que se les suele dar:
- Terapia Integral de Pareja o TIP: indicada para problemas de pareja.
- Terapia de activación conductual o AC: desarrollada para el tratamiento y prevención de recaída de la depresión, se centra directamente en el cambio conductual.
- Terapia dialéctico-conductual o DBT: indicada especialmente para personas con diagnóstico de Trastorno Límite de la Personalidad (TLP).
- Psicoterapia analítico-funcional o FAP: utiliza la relación terapéutica como herramienta para ayudar a los consultantes que tengan problemas interpersonales.
- Terapia cognitiva con base en Mindfulness: utilizada principalmente para problemas emocionales (ansiedad, depresión, etc.).
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